Senderos para una isquemia
Últimamente da la impresión de que nadie va a poder escaparse de la «moda sanitaria» según la cual caminar mucho, beber agua en abundancia y hacer dieta mediterránea parecen ser la panacea para todo tipo de males. En palabras de un ilustre clérigo –un amigo con gran sentido del humor– el asunto sanitario parece reducirse a: poco plato, mucho zapato y ningún tabaco.
Los años no perdonan y, a lo que parece, las obstrucciones arteriales fruto de cuarenta años de oprobiosa adicción a los cigarrillos tampoco. Los efectos perniciosos de la nicotina, la vida sedentaria, el sobrepeso y la mala alimentación suelen formar parte de la lista de cargos (poco original, por cierto) con la que los discípulos de Hipócrates de Kos suelen juzgar y sentenciar nuestra culpabilidad en la mayoría de los males que nos van aquejando.
La «condenas», inapelables, también suelen ser típicas. No hemos podido librarnos de una cadena perpetua. Una exigente prescripción facultativa nos ha impuesto los consabidos fármacos y de los, también consabidos: poco plato, mucho zapato y ningún tabaco. Un tratamiento genérico –¿formará parte de la política de ahorro de gastos de farmacia de la seguridad social?– y económico que los médicos suelen adaptar, en cuanto a su posología, a las condiciones particulares de cada individuo. En nuestro caso, aparte de establecer unos mínimos de kilometraje diario, nos han sugerido que evitemos esfuerzos a «bomba de inyección». Esta condición nos obliga a buscar itinerarios de poca dureza para minimizar el riesgo vascular.
Existen infinidad de publicaciones, muchas de ellas de excelente calidad, dedicadas al senderismo y a las rutas de montaña. El problema está en la inseguridad que sentimos a la hora de afrontar sus recorridos. Calificativos tales como ligera dificultad nos invitan a desistir (probablemente son los propios miedos los que nos incitan a exagerar nuestras propias limitaciones) y, aunque diga fácil o muy fácil, nunca podemos evitar una cierta zozobra. ¡Quien sabe qué consideran fácil o muy fácil cada uno de los autores!
La duración de los recorridos es otra causa de incertidumbre. Aunque las velocidades peatonales suelen están estandarizadas en torno a los cinco kilómetros por hora entendemos (la realidad es tozuda) que cada persona es un mundo y que –parafraseando a Ortega y Gasset –yo soy yo y mi isquemia y en consecuencia mi velocidad de marcha es mía y, seguramente, distinta a la de otros mortales. Ni el cronómetro ni el cilicio van a formar parte de nuestro equipamiento de campo. Solo pretendemos de caminar, sin torturas añadidas. Caminar disfrutando del entorno y gozando esa sensación de bienestar que la ausencia de molestias produce en el organismo.
Hemos de añadir que quienes pertenecemos al selecto club formado por ese exclusivo cinco por ciento de españoles que somos víctimas del «síndrome del escaparate» necesitamos una disculpa para poder disimular (vanitas-vanitatis) nuestros habituales episodios de claudicación intermitente. El visor de una cámara fotográfica nos ha parecido un excelente sucedáneo de los escaparates. Permite detenerse en cualquier punto del sendero y añadir, discretamente, al tiempo de encuadre, enfoque, y disparo, el necesario para paliar los efectos dolorosos de la claudicación.
Cuando uno se ve obligado a caminar diariamente acaba haciéndosele absolutamente insoportable la rutina de repetir cada día el mismo itinerario, idéntico horario y hasta los mismos viandantes. Es por eso que, dentro de nuestras posibilidades, pretendemos disponer de itinerarios múltiples, variados y que, si es posible, nos permitan descubrir nuevos lugares o, cuando menos, recodos de los caminos Asturias en los que no nos habíamos detenido antes.
Esta sección de nuestra web, «Senderos para una isquemia», nace con el ánimo de ir recogiendo de una forma más o menos sistemática nuestras vivencias peatonales en la búsqueda de alternativas que se adecuen a los propósitos enumerados. No haremos ninguna referencia a tiempos porque ni aspiramos a ningún record (ni de velocidad ni tampoco de lentitud) ni nos parece relevante. Si aprovecharemos las herramientas que nos facilita D. Google Maps para calcular –de forma automática, y con los errores propios de un sistema aún incipiente– las longitudes de los senderos. En cada mapa, junto al trazado, aparecerá la distancia.
No queremos tocar de oído ni tampoco pretendemos el autoengaño de intentar convertir fracasos en éxitos. Nos limitaremos a recoger los senderos que se hayan adecuado plenamente a nuestras condiciones físicas (limitadas) y a sugerir opciones de recorrido (en aquellos casos que sea posible) que permitan reducir, aún más, si es posible el esfuerzo.
Si no tienes problemas de salud (ojalá sea así) nuestros senderos pueden resultarte demasiado fáciles. Eso tiene remedio. Siempre cabe la posibilidad de sustituir pendiente por velocidad y conseguir adecuar el grado Brinell (si prefieres el método Vickers no te prives, tú mism@ ;-)) de cada sendero. Por último (o por principio, que nunca se sabe) si resides lejos de esta tierra y es la distancia física la que te impide caminar por estos senderos, nos gustaría invitarte a realizar en un recorrido viaje virtual por nuestros senderos con la esperanza de que algún día, no muy lejano, puedas convertir la virtualidad en realidad.
Equipamiento y signos convencionales
Los senderos que iremos incluyendo en esta sección no van a requerir ningún equipamiento especial. Por decirlo de forma gráfica, podrías recorrerlos vestid@ como si fueras a una boda (de «alto copete», claro está). No obstante, nunca está de más usar un calzado cómodo –que no deje penetrar el agua (ya sabes que la lluvia es un hecho frecuente en Asturias), con una suela que permita pisar con comodidad tanto en superficies asfaltadas como en piedra y suelta (escaleyar, para resumirlo en una palabra)–, acompañarse de un bastón (un cayáu ó cayada para se precisos) que sirva como punto de apoyo en terrenos con pendiente y/o piso irregular. Si amenaza lluvia, ¡ya sabes!. En cuanto a ropa de abrigo ¡seguro que también sabes!
Si eres diabéti@ no olvides llevar tu ración de carbohidratos de emergencia. Los senderos algunas veces son largos y el esfuerzo, aunque reducido, es continuo. Quizá tu ingesta habitual (sobre todo si sigues una dieta hipocalórica) no sea suficiente y requiera ser complementada con una dosis extra de hidratos de carbono. Una pieza de fruta, unas galletas maría y/o unos terrones de azúcar pueden ser muy importantes para afrontar sin sobresaltos una eventual hipoglucemia. ¡Merece la pena no olvidarse de llevarlos!. En cualquier caso ya sabes, lo de siempre, no confíes en «charlatanes de feria» –lo estamos siendo en este momento– y consulta con tu médico.

En cada uno de los senderos hemos incluido elementos gráficos relativos a la accesibilidad de peatones, sillas de ruedas y bicicletas. Cada uno de ellos puede utilizar tres opciones de colores. Totalmente verde (icono y borde) indicará plena accesibilidad, mientras que el totalmente rojo servirá para desaconsejar la realización del recorrido a ese tipo de usuario.
La tercera opción de icono podría ser la de esta imagen. El icono verde trata de señalar que el sendero es accesible para el tipo de usuario correspondiente mientras que el borde rojo pretende llamar la atención sobre las eventuales dificultades que puede plantear el trazado.
Quizá nos pasemos de conservadores pero no importa. Preferimos que sea así. Por eso, sólo señalemos con verde-verde los senderos totalmentes llanos (estimado como apto para cualquier persona a la que clínicamente se le aconsejen terrenos lisos). Cuando estimemos que el grado de dificultad puede ser superior al permitido a los usuarios más sensibles al esfuerzo, lo señalaremos con borde rojo e intentaremos ofertar, siempre que sean posibles, opciones alternativas.
Propuestas de senderos
Iremos incluyendo, paulatinamente, cada uno de los senderos que vayamos recorriendo. Podrás acceder a cada uno de ellos desde los menús señalados como Nuestros recorridos (al principio y al final de cada página) o, también, desde las marcas rectangulares de color que hemos incluido sobre el mapa de la parte inferior y que sitúan el recorrido sobre un mapa general de Asturias. Pulsando (haciendo click) sobre cualquiera de los rectángulos coloreados se cargará su página correspondiente.
Mapa de senderos
Este es el mapa comentado en el párrafo anterior. Dado que incluye una utilidad para poder trazar tus propios itinerarios y estimar automaticamente sus longitudes te sugerimos que veas la forma de hacerlo situando el ratón encima del icono informativo.