logo


      Los programas de «vacaciones para mayores» forman parte de lo que desde el Instituto de Mayores y Servicios Sociales se llama «envejecimiento activo».

      Cuestiones semánticas aparte, lo que es cierto es que tal oferta vacacional es una buena oportunidad viajera para quienes hemos pasado, involuntaria pero inevitablemente, a ese último estadio vital hoy conocido como «la tercera edad», forma eufemística y pretendidamente dulce de decir (como se ha dicho siempre) la vejez o, en lenguaje más coloquial, «los jubiletas».

      Quienes conocimos la «cartilla de racionamiento» antes de saber que existiera algo llamado pasaporte, hemos escuchado de nuestros mayores miles de versiones de sus particulares vivencias «del servicio» (militar). No hay nada nuevo bajo el sol. El relevo generacional no modificó en nada ni el afán de verbalizar las «aventuras» de cada cual ni tampoco el ánimo de intentar conferir a nuestra particular «batallita» un carácter exageradamente épico. Si algo ha cambiado, obligadamente, ha sido la inevitable sustitución de la «mili» –desaparecida– por «los viajes del Imserso». Nos encanta relatar nuestro periplos aunque nos cueste trabajo recordar los nombres de los lugares por donde hemos pasado, sesteando en un autobús, mientras nos fingíamos embelesados con las soporíferas explicaciones del guía de turno.

      Consciente de esa limitación memorística (socorrido recurso para intentar encubrir otras limitaciones intelectuales que la vanidad suele negarse a admitir) he recurrido a una opción, digamos minimalista, en la que solo pretendo preservar mi «memoria viajera» en los mapas de mis itinerarios que, junto con algunas imágenes propias y otras muchas ajenas, dejo aquí por si tu grado de desocupación es tal que no te importa malgastar el tiempo en visualizar mis recuerdos de esos los lugares, lejanos de Asturias, a los que un día me llevaron el afán de presumir de «viajado» y los asequibles precios de las ofertas vacacionales del IMSERSO.

Estas son, por ahora, (esperemos que no desaparezca el IMSERSO) mis «batallitas viajeras» en:     Lanzarote 
 Regresar al menú principal