Una isla mágica

Lanzarote significó para mí el descubrimiento de un lugar sorprendente y mágico que me obligó a subvertir mi idea, pensaba que inamovible, de que sólo son bellos los paisajes verdes de Asturias y de que el grado de hermosura de un paisaje es inversamente proporcional a la distancia que le separa de San Pedro de Nora.

Si piensas viajar a la isla conejera, lo haces por primera vez, y piensas alquilar un coche (no tiene por qué ser ni caro ni ostentoso) para recorrer sus lugares más interesantes puede que te interese echar un vistazo a los recorridos circulares que partiendo de Playa Blanca (por aquello de ser el lugar más de moda entre los núcleos turísticos) y acabando en el mismo lugar, he incluido en los epígrafes siguientes de esta página. Ni son ni pretenden ser en modo alguno guías de viaje ni tampoco suplir a ninguna información turística tradicional. Sólo son lo caminos que yo he recorrido y que me permitieron conocer muchos de los encantos de esta isla que, «aunque esté mal el decirlo» puede incluso igualar (antes muerto que escribir superar) en belleza a San Pedro de Nora ;-).

Si solo pretendes hacer una incursión virtual en la isla podrás seguir mis recorridos visualizando (en aquellos lugares donde es posible) interesantes imágenes panorámicas (sólo tienes que pulsar con el botón derecho del ratón sobre un punto del mapa). En uno u otro caso, lo mejor será que visualices al información operativa que tienes disponible en los mapas que incluyo.

En un intento de ponerte «los dientes largos» (¿de qué sirven las vivencias sin no pueden contarse?) también te incluyo algunas fotos panorámicas de mi cosecha (puedes desplegarlas desde la opción de selección de la cabecera de esta página) que junto con las que Panoramio® «incluye de serie» te permitirán viajar virtualmente por la isla. ¡Casi como si estuvieras allí! Estoy seguro de que sabrás como superar el... casi.

En cualquier caso, Lanzarote es mucho más que lo que yo he podido recorrer y mucho más de lo que aquí trato de mostrarte. Desde Órzola un pequeño ferry enlaza con la isla de La Graciosa. Desde el puerto de Playa Blanca también puede «saltarse» hasta la localidad de Corralejo en la isla de Fuerteventura. Y, sin duda alguna, en las oficinas de turismo de la isla, en las guias de viaje, o en las páginas web relativas a la isla encontrarás más y mucho mejor información que la que aquí te ofrezco. Esto es sólo el libro de ruta de mis recuerdos lanzaroteños.

Un día de excursión por los volcanes y el malpaís

El parque nacional del Timanfaya es una de las visitas obligadas. Aquí tienes el recorrido circular que yo he seguido tratando de conocer la zona más volcánica de la isla. El paisaje está dominado por los volcanes, los contrastes de colores y esos interminables mares del malpaís (terreno formado por coladas de lava basáltica, muy irregular e incómodo de transitar) que cubren la parte más occidental de la isla. También podrás ver los recorridos de tres fáciles senderos que a mi me parecen «obligados». Pulsa en el icono si quieres de esta ruta.

De norte a sur por el este de la isla

La isla de Lanzarote parece impregnado del espíritu de César Manrique. Su casa-museo en Tahiche, el Mirador del Río, los Jameos del Agua o los innumerables grupos escultóricos que proliferan en las rotondas de las carretera de la isla son puntos de visita obligada. Al seguir el recorrido que te muestro aquí estarás, en alguna medida, recorriendo el Lanzarote de Manrique.

Senderos al borde del mar

Mi médico me insiste, cada vez que tiene oportunidad, en que la única medicina eficaz para mis males se resume en: «poco plato, mucho zapato y agua en abundancia». Desconozco su grado de eficacia pero la gratuidad de tales medicamentos y el acuerdo unánime de la comunidad científica al afirmar que no se conocen contraindicaciones ni efectos secundarios, han logrado que, dentro de un orden, procure seguir, disciplinadamente, la prescripción médica.

Lanzarote ofrece muchas posibilidades para ello y da oportunidades a quienes, como yo, no podemos darnos el lujo (ni tan siquiera la tortura) de afrontar sendas pendientes ni demasiado largas. Se podría caminar, de forma ininterrumpida y bordeando la costa, a lo largo de más de 50 kilómetros por senderos y paseos marítimos de baja dificultad que cubren desde el Faro de Punta Pechiguera (al sur de la isla) hasta la Charca de San Ginés (en Arrecife). Yo he dividido ese itinerario en ocho tramos que, salvo el comprendido entre Caleta del Congrio - Playa Quemada que tiene una mayor longitud (15 Km. aproximadamente) y una mayor grado de dificultad (hay varios barrancos que obligan a un constante sube y baja) son prácticamente planos con longitudes no exceden los 7 kilómetros (hay que tener en cuenta que la distancia se duplica si pensamos que los recorridos son de ida y vuelta). Desde aquí puedes de esos itinerarios costeros.